87 misioneros internacionales de ASI llevan esperanza y servicio a comunidades de Montemorelos

Como parte del proyecto "Encuentros con Jesús", impulsado por IAD ASI Mission 2000 & Beyond, 87 misioneros provenientes de seis países colaboraron con la Iglesia Adventista de la región de Montemorelos en actividades de servicio comunitario, evangelismo y discipulado para compartir esperanza.

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Montemorelos, Nuevo León | 6 de agosto de 2026. Con el propósito de servir a la comunidad y compartir el mensaje del evangelio de manera práctica, acuden a Montemorelos, Nuevo León 87 misioneros provenientes de seis países quienes participaron en el proyecto “Encuentros con Jesús” (Encounters with Jesus), una iniciativa del ministerio IAD ASI Mission 2000 & Beyond, el brazo misionero de ASI (Adventist-Laymen’s Services & Industries) para la División Interamericana.

Durante tres semanas, el equipo internacional trabajó en coordinación con líderes y laicos de la Iglesia Adventista local de la región de Montemorelos, desarrollando acciones de servicio comunitario que buscan responder a las necesidades de la población mientras crean oportunidades para presentar el mensaje de esperanza en Jesús.

ASI es un ministerio que impulsa la participación de los laicos adventistas en la misión. Su propósito es inspirar a hombres y mujeres a convertirse en discípulos de Jesús mediante el estudio de la Biblia, el servicio desinteresado, la cooperación con la Iglesia Adventista del Séptimo Día y el fortalecimiento de ministerios que reflejan el ejemplo de Cristo. Ellos se integraron a iniciativas comunitarias que ya se encontraban en marcha en la región. 


Jonathan, residente de Belice, participó como predicador durante los programas evangelísticos del proyecto “Encuentros con Jesús” en la región de Montemorelos.

Jonathan, un joven que actualmente reside en Belice y es originario de Estados Unidos, compartió su experiencia durante el proyecto:

«Me ha ido muy bien. He conocido a muchos amigos nuevos, me doy cuenta que el equipo de ASI está haciendo un excelente trabajo, cumpliendo con su misión y generando un impacto positivo en la comunidad. Cuando se trata de predicar, lo que más me gusta es tener un público que realmente escucha y presta atención a cada detalle. También disfruto que las personas participen y se interesen en lo que comparto, especialmente cuando leen los versículos de la Biblia. Además, esta experiencia me está ayudando a aprender cada vez más español.»

Entre las actividades realizadas destacan la limpieza de áreas públicas, la rehabilitación y pintura de parques, la colocación de mensajes sobre estilos de vida saludables en espacios públicos, así como labores de embellecimiento en un centro de rehabilitación, donde también elaboraron un mural artístico para brindar un entorno más agradable a sus residentes.

Sin embargo, los organizadores enfatizaron que el servicio comunitario representa solo una parte de la misión. Después de atender las necesidades de la comunidad, el proyecto da paso a la realización de dos seminarios bíblicos titulados “Encuentros con Jesús”, cuyo propósito es invitar a las personas a desarrollar una relación personal con Cristo.

«Si todo lo que hace la iglesia son buenas obras, entonces somos como cualquier otra organización. La diferencia es que Jesús nos llamó a dirigir a la humanidad hacia Él», explicó Marvalee Franklyn, directora del ASI Mission 2000 & Beyond, quien señala que el servicio y la proclamación del evangelio son inseparables dentro de la misión cristiana.


Voluntarios de ASI participan en labores de limpieza y mejoramiento de espacios en comunidades de la región de Montemorelos, sumando esfuerzos para atender necesidades locales.

El grupo misionero se conformó por participantes de Trinidad y Tobago, Belice, Guyana, Barbados y Alemania. Se trata de un ministerio intergeneracional donde, aunque participan adultos con experiencia, la responsabilidad principal recae sobre los jóvenes, quienes lideran las actividades comunitarias, la enseñanza en los programas y la coordinación en los diferentes sitios de servicio.

El proyecto desarrolló actividades en 10 puntos de atención, nueve de ellos ubicados en diferentes comunidades de la región en Montemorelos y uno más en un centro de rehabilitación, donde además de ofrecer programas de apoyo durante las mañanas, los voluntarios colaboran en el mejoramiento de sus instalaciones.


Voluntarios de ASI colaboran en labores de remodelación y mantenimiento de espacios comunitarios en la región de Montemorelos, como parte de las actividades de servicio del proyecto “Encuentros con Jesús”.

Franklyn destaca que uno de los principales objetivos es que cada joven experimente personalmente el llamado de Dios. Más allá del servicio comunitario, buscan que los participantes comprendan que fueron llamados con un propósito y que, mientras conducen a otros a Cristo, fortalezcan también su propia fe. 


Khelina, originaria de Curazao, participó en el proyecto “Encuentros con Jesús” como traductora al español del predicador durante los programas evangelísticos realizados en la región de Montemorelos.

Khelina, originaria de Curazao comentó: «Me gusta pertenecer a ASI. Mi trabajo es traducir al predicador, y eso me ha ayudado a tener más confianza en mí misma para cuando algún día me toque predicar. También me encanta cuando todos cantamos juntos en el coro durante los programas; se escucha como si fueran ángeles cantando. Disfruto mucho trabajar con los niños y ver lo interesados que están en lo que les comparto. Y, además, me gustó mucho la comida de México.»

Asimismo, ASI hace un llamado especial a los padres de familia para involucrar a sus hijos en experiencias misioneras. Señalan que este tipo de proyectos permiten que los jóvenes enfrenten desafíos, aprendan a depender de Dios y desarrollen una fe personal, pasando de conocer al “Dios de sus padres” a experimentar una relación propia con Él.

Más que desarrollar un proyecto temporal, el ministerio busca fortalecer a la iglesia anfitriona. En cada territorio capacita a jóvenes y líderes locales para que la obra continúe una vez que el equipo internacional regrese a su país, fomentando así un movimiento misionero sostenible.

Los organizadores expresaron además su deseo de que, en futuras ediciones, jóvenes mexicanos puedan integrarse a estas iniciativas internacionales de servicio y evangelismo.

Para los participantes, la experiencia implica esfuerzo, entrega y sacrificio, pero coinciden en una misma convicción: servir a Dios y a los demás siempre vale la pena.

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